Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de noviembre de 2018

VESTIMENTA Y LIBERTAD


                Con frecuencia se confunde la idea de libertad con la de capricho, se justifica cualquier actuación de los demás y así se le transmite a los alumnos.  Un ejemplo, muy persistente en los últimos tiempos hace referencia a la forma de vestir de los chicos.  Ante esta cuestión no faltan voces (diría que mayoritarias) que solicitan la libertad de elección del alumno.  El uniforme, frente a las ideas opuestas, facilita la libertad puesto que sitúa a todos los alumnos en el mismo nivel y oculta las diferencias socioeconómicas entre ellos.  Por supuesto, defiendo un uniforme moderno (no los clásicos y anticuados de los colegios privados), cómodo y no sexista.

Las supuestas libertades permiten la presencia de situaciones ridículas, como que un chico vaya a clase en tirantes (con pelos en las axilas y el olor correspondiente) o con bermudas y chanclas (aunque digan que son “de vestir”).  Igualmente, algunas chicas llevan escotes exagerados, incluso en invierno.  La moda de las gorras parece estar en relativo retroceso, aunque sigue siendo un caballo de batalla, pero el absurdo reciente se refiere al mantenimiento del abrigo en el aula.  Ellos lo justifican diciendo que tienen frío.  Cierto es que seríamos unos tiranos si realmente hiciera frío y permitiéramos que los alumnos se congelaran.  O que nos justifique su familia que está enfermo y no lo tuviéramos en cuenta.  La cuestión es que en clase está puesta la calefacción (en ocasiones, lo indecente es el calor que hace) pero el chico dice que no se quita el abrigo porque solo lleva una camiseta.  La costumbre acaba por normalizar el sinsentido pero cuando lo vi por primera vez, no pude dar crédito.  Es llamativo tener que enseñar a vestirse a un muchacho adolescente porque decide no llevar jersey ni sudadera. 

                Cuando se les plantea que deben quitarse el abrigo, se resisten todo lo posible.  Solo el paso del tiempo y la confianza que pueda establecerse entre profesor y alumno puede hacer cambiar esta situación.  Así que, ante el insolente cuestionamiento, no queda más remedio que justificar los motivos por los que debe atender a la orden de quitarse el abrigo.  Veamos algunas de estas justificaciones:

1.      Por convencionalismo social: parece que este argumento tiene poco valor, pero es importante mostrar la actitud más propicia para cada situación.  Así pues, acudir a un restaurante y comer con las manos, no atenta contra nadie pero tampoco creo que se pueda dudar de la incorrección del hecho.  Debemos enseñar a nuestros alumnos a comportarse correctamente, no solo a poder elegir lo que quieran hacer en cada momento solo porque lo quieren hacer.  La gorra no es propicia en un interior, el abrigo tampoco lo es cuando va a comenzar una sesión.  Comer y beber tampoco es correcto.  No es necesario argumentar la libertad de actuación sino atender a la corrección socialmente establecida.

2.      Por utilidad: todo objeto tiene una función.  Y es así como se debe valorar su presencia y su uso.  De forma concreta, los complementos pueden clasificarse en dos tipos: aquellos que completan un atuendo (como los zapatos, el reloj, un collar, una cadena, una pulsera), que permiten mantener la personalidad de su portador; y los que no lo hacen.  Estos últimos solo pueden llevarse cuando su uso es preceptivo: un bolso (para portar objetos), un sombrero (por pura estética), un paraguas o una capucha (para cubrirse de la lluvia), un abanico (para soliviantar el calor), una gorra (para evitar la insolación en la cabeza y su molestia en la visión), un gorro o un abrigo (para mantenerse caliente).

3.      Por salud: es evidente que llevar puesto el abrigo en un interior cálido y mantener ese mismo atuendo al salir a la calle (podemos estar hablando de una diferencia de 15 o 20 grados centígrados), tendrá sus efectos sobre la salud.

4.      Por comodidad: la realización de una actividad sentado en una silla y actuando sobre un pupitre, requiere necesariamente de una higiene postural y de una facilidad de movimientos.  Cualquier abrigo (los chalecos, cortafríos y chubasqueros quedan incluidos) impiden esa maniobrabilidad.  Solamente el ejercicio correcto de las actividades permite conocer las ventajas de realizarlas.  Mientras tanto, nos seguirán diciendo que están cómodos.

5.      Por mantenerse despierto: la mayor parte de los alumnos que defienden seguir con el abrigo puesto, tienen poco interés por los estudios.  Si el aula está acondicionada y el alumno se sienta recostado y con las piernas estiradas, el abrigo facilita que se acurruque y, por tanto la posibilidad de mantenerse adormilado.

6.      Por evitar el encubrimiento de objetos: a mayor número de capas, más posibilidad de esconder objetos.  La manga larga facilita esconder las chuletas, el abrigo permite encubrir el teléfono móvil, verdadero motivo por el que muchas veces quieren mantenerse en clase con el abrigo puesto.  Es habitual que, quien se lo quita a regañadientes, coja el móvil del abrigo y lo guarde en algún otro lugar.

7.      Por disciplina: puede que alguno de los motivos anteriores no convenzan a alguno pero dudo que alguien no quede convencido por alguno de ellos.  Pero, si eso sucede, hay algo mucho más convincente: el profesor es quien decide lo que se puede y lo que no se puede hacer en su clase.  Y lo hace porque dispone de un grado de libertad ganado gracias a su conocimiento, su madurez y su experiencia, elementos indispensables para poder disfrutar plenamente de libertad.  Quien no dispone de ellos (caso de nuestros muchachos), acude a la escuela a ser educado.  Y, entre otras cosas, también debe aprender a ser libre.

jueves, 1 de enero de 2015

ACTORES CON UN NUEVO PAPEL

   Comienza un nuevo año y, tras unas vacaciones que permiten un descanso suficiente y un nuevo impulso en la tarea, toca reinventarse de nuevo.  Siempre he creído que uno debe empezar a trabajar bastante antes del 8 de enero: hay que analizar lo sucedido hasta el momento, hacer una valoración crítica a modo de autoevaluación y continuar a partir de esta punto para tratar de alcanzar las metas propuestas o redefinirlas en busca de nuevos logros, siempre en función del nuevo punto de partida, no el de septiembre, sino el de enero.

                Con la mente mucho más despejada, es posible poner nuevas metas en nuestra tarea, tratar de hacer cosas nuevas y, centrarnos, tanto dentro como fuera del aula, en conseguir estímulos suficientes para alcanzar un destino acertado.  Personalmente, afronto varios retos muy vinculados con la labor profesional: una Tutoría para el Prácticum del Máster de Profesores de Enseñanza Secundaria, una preparación de oposiciones para un opositor que lo sabe casi todo, una colaboración didáctica con una entidad deportiva, la tercera edición de una colaboración humanitaria con el Chad y el segundo proyecto (el año pasado la lluvia nos obligó a suspenderlo) de nuestras “monografías de aldea”.  Y todo cuanto vaya surgiendo. 

                Eso hace grande nuestra profesión: la posibilidad de interpretar nuevos papeles con frecuencia.  Y, en todos los casos antes citados, tal como reflejó Jean Jaques Rousseau, en su Emilio: ”Hay oficios tan nobles que no pueden ejercerse por dinero, so pena de indignidad”.

Es momento de reinterpretar, de aportar nuevos planteamientos, de reajustar las metodologías.  A fin de cuentas, cada uno de nosotros es un actor que interpreta su papel dentro del aula.  Pero, cada cierto tiempo, conviene cambiar el guion.  Ahora ha llegado uno de esos momentos.



domingo, 23 de noviembre de 2014

COMO UN LHARDY SIRVIENDO KEBAB


                 Recuerdo los tiempos previos al “Tamayazo”: por entonces, los profesores llevaban ya algunos años sufriendo progresivamente mayores dificultades para conseguir dominar las aulas, al tiempo que veían cómo su nivel de vida disminuía cada año puesto que los precios subían más que su sueldo cada 1 de enero.  Sin embargo, también es cierto que los programas de apoyo al alumnado, hijos de la LOGSE, funcionaban cada año un poquito mejor.  Faltaba mucha inversión para alcanzar una situación realmente óptima pero las bases estaban bien puestas.  Los profesores podían formarse y podían preparar sus clases convenientemente.  Digamos que dos comensales podían sentarse a la mesa y disfrutar de una buena cena y que, en caso extraordinario, en la mesa cabía otro.  O lo que es lo mismo, 2+1 siempre era igual a 3.
                Desde entonces, los recortes educativos fueron progresivos, al tiempo que el “aguirrismo” se convertía en la religión oficial de una mayoría de seguidores suyos en la Comunidad de Madrid, auténtico territorio abanderado de la política educativa del gobierno actual: defensa de la enseñanza concertada y migajas para la pública.  De modo que, año tras año, aquella mesa de dos donde habitualmente comían tres, se convirtió en donde cenan tres, cenan cuatro, y así sucesivamente.
                Muchos piensan que la crisis comenzó en 2008 o a finales del año anterior pero la realidad es bien distinta.  La crisis comenzó en el momento en que los servicios públicos comenzaron a crecer menos de lo que lo hacía el mercado y, al tiempo                 que muchos se forraban y a nadie parecía importarle, porque a todos aparentemente beneficiaba.  Hoy día no vivimos una crisis sino un cambio de modelo puesto que hay cosas que no darán marcha atrás.  Entre ellas, y en la materia que nos atañe, las siguientes:
·        Supresión de la mayor parte de las Aulas de Compensatoria y de las Aulas de Enlace.
·        Reducción de apoyos, desdobles y laboratorios en todos los niveles de enseñanza y de prácticas en Formación Profesional.
·        Cierre de Bibliotecas escolares, de Centros de Formación para el Profesorado y de Centros de Educación Especial.
·        Aumento significativo de las ratios de alumnos por clase, impidiendo un normal funcionamiento, una mayor individualización de la enseñanza y sumando entre 180 y 300 el total de alumnos a los que se enfrenta un profesor de Secundaria, en función de su materia.
·        Aumento de carga lectiva y de tareas burocráticas para el profesorado, impidiendo encontrar horas para la preparación de actividades complementarias (salidas culturales, intercambios, viajes de fin de curso, etc.) y de Planes de Convivencia, Acción Tutorial, Orientación Académica o Mejora e Innovación Educativa.  La tarea actual del docente consiste en
·        Aumento de profesores que imparten materias no propias de su especialidad, de profesores funcionarios con plaza sin destino al empezar cada curso, de profesores con centros compartidos o de interinos no contratados pese a ser necesaria su presencia (por ejemplo, no se cubre una baja hasta transcurridos quince días, aunque sea conocida de antemano).
·        Dificultad para encontrar coordinadores de funciones necesarias, como Nuevas Tecnologías o Actividades Extraescolares, por la escasa reducción horaria para desempeñar tal función.
·        Reducción, asimismo, de las horas establecidas para la función tutorial y para la Jefatura de Departamento.
·        Recorte del sueldo en dos ocasiones desde 2008 (la primera por parte del gobierno socialista de Zapatero), sueldo congelado desde entonces, pagas extra (que no lo son, realmente son las pagas 7 y 14 del total de nuestro salario anual) sin pagar, reducción de ayudas, descenso de médicos especialistas para nuestra atención en MUFACE.
·        Eliminación de parte o de la totalidad del sueldo en bajas, a partir de cierta duración, impidiendo incluso la conciliación familiar en cuestiones tan llamativas como la asistencia al pediatra o la visita al tutor de los hijos (ambos casos suponen la pérdida de la retribución diaria).
·        Imposibilidad de cerrar cupos y de organizar el inicio de curso de manera coherente.
                
              Hoy, once años después de que dos se sentaran a degustar el mejor cocido madrileño y pudieran dejar sitio a un tercero, resulta que las apreturas nos muestran la insostenible situación de que 2+1 es igual a 14, mientras desde las altas esferas siguen intentando convencernos de que son 3 y, al tiempo, intentan hacer ver a la sociedad de que un cocido para dos ya era mucho para lo que hacíamos.  El problema es que tensar la cuerda es romperla por sus zonas más débiles.  Hoy sigue habiendo profesores empeñados en servir el mejor cocido pero todos sabemos que la paciencia se acaba y que, hasta para los mejores paladares del gourmet de la tiza,  se acabará imponiendo la comida rápida.


sábado, 19 de julio de 2014

MERECIDAS VACACIONES

         Al comienzo del verano todos los profesores nos vemos obligados a actuar a la defensiva, es ese punto en que parecemos unos apestados del sistema debido a que dejamos de producir durante dos meses completos.  Hay incluso quien piensa que es mucho más tiempo y que, en todo caso, no producimos nada tampoco durante el resto del año.

Hay muchas respuestas clásicas ante los ataques del exterior: el trabajo es muy duro, los chicos desgastan mucho, no tenemos alumnos en clase porque se han ido de vacaciones, cada vez nos exige más la administración, oposita tú y ocupa este lugar…  Hace tiempo que deje de intentar defenderme y simplemente afirmo, “sí, es verdad, qué afortunados somos”.  Todo ello, a pesar de que son muchos los docentes que trabajan en casa una gran cantidad de horas durante el año, que lo siguen haciendo en verano, repasando y preparando materiales o, de forma indirecta, mejorando su formación.  Muchos se implican en proyectos que suponen cantidad de horas de trabajo completamente altruistas. También los hay que forman parte de tribunales de oposiciones o de equipos directivos y, por tanto, el mes de julio es de trabajo.

Confío en la predisposición de gran cantidad de colegas y en su profesionalidad, que debe añadirse a la responsabilidad que exige nuestra tarea, así como a la alta cualificación, no correspondida suficientemente en cada cuenta corriente.  Los profesores dejaron de trabajar durante el mes de julio hace ya bastantes años porque a la administración le salía más rentable rebajar su sueldo a cambio de dar vacaciones completas durante ese mes.  En realidad, suponían, poco van a aportar y mucha carga suponen al erario público.  Lo peor, es que muchos docentes aplaudieron la iniciativa y prefirieron perder capacidad adquisitiva.

Pero, si hay algo que me molesta es la autocomplacencia.  Es fácil encontrar muestras de disfrute de las vacaciones de cada cual mientras otros profesionales están sudando la gota gorda del riguroso verano, cuando no están en su casa, igual que ellos, pero por falta de trabajo.  El colmo de esta indecencia la vi en la imagen de perfil de un watsapp recientemente: se veía un reloj de muñeca con el siguiente lema en su interior: “es la hora de tocarme los cojones durante los próximos dos meses”.

No debemos rebajarnos a la altura de tener que defendernos por disfrutar de unas vacaciones que merecemos ni tampoco de atacar a los demás, pero, por supuesto, debemos ser respetuosos con los demás y no mofarnos de las buenas vacaciones de que disfrutamos.  Es así como la opinión acerca de nuestra profesión se degrada dentro de la sociedad.


domingo, 6 de abril de 2014

PRENSA Y ALGUNAS IDEAS

Leer prensa me resulta placentero, especialmente cuando existe la posibilidad, no de leer las noticias que por obvias resultan aburridas ni de información ya vaciada de contenido por su reiteración en otros medios el día anterior, sino de alcanzar aquello que los sociólogos ingleses denominan el carácter del “news and views paper” frente al “newspaper” tradicional.  La prensa tiene, o debe tener, un carácter didáctico, ofreciendo múltiples opciones de trabajo a partir de ella.  Así, por ejemplo, el suplemento El País de los Estudiantes, que llega a los centros escolares cada lunes desde enero hasta abril y que, en materias como las Ciencias Sociales, se convierte en un manual de texto de primer orden, por encima incluso del libro de texto.

Acabar de leer un periódico y haber obtenido un aprendizaje supone un elemento más dentro de esa formación continua tan necesaria y que solo algunos diarios saben conseguir (la mayoría de los que no lo logran carecen de dos criterios: capacidad e intencionalidad).  El ámbito educativo suele ser profundamente tratado y muchas voces aparecen en las páginas del diario El País.  Veamos algunas muestras:

·        José Saturnino Martínez García (sociólogo): “El porcentaje de alumnado excelente es más bajo en España, en parte debido a que los hijos de personas de alto origen social no lo están haciendo tan bien como sus homólogos de otros países desarrollados, mientras que los de bajo origen social lo hacen igual (y en [algunas]pruebas de PISA claramente mejor).
Podemos afirmar, pues, que tenemos más equidad, no debido a que todos lo hagan igualmente mal, como muchas veces se afirma sin rigor, sino a que los hijos de los grupos socioeconómicamente favorables son los que lo hacen peor que sus homólogos de otros países”.  2-IV-2014, p. 35.

·        Rocío García, en referencia a la película documental Las maestras de la República, de Pilar Pérez Solana, premiada en los últimos Goya: “El pedagogo de la Institución Libre de Enseñanza Manuel Cossío recomendaba a la maestra María Sánchez Argós trabajar con alma, con entusiasmo”. […]  “Si yo quisiera decir lo que era entonces para mí la política, no sabría.  Yo creía en la cultura, en la educación, en la justicia.  Amaba mi profesión y me entregaba a ella con afán” (reflexión de la maestra Gabriela López Pardo en el libro de Josefina Aldecoa: Historia de una maestra).  15-III-2014. Babelia, p. 16.

·        Gustavo Puerta Leisse, en relación con la publicación del libro de F. Escribano, F. Ferrándiz y Q. Solé, Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar: “Las condiciones eran precarias y las premisas de su pedagogía chocaban con las certezas imperantes.  Pues no solo argüían la urgencia de una escuela laica, mixta e igualitaria sino que además cuestionaban el carácter homogeneizador y autoritario del libro de texto; la vacuidad de un currículo que antepone la pretensión de transmitir conocimientos preestablecidos a las necesidades individuales de aprendizaje; y denunciaban la humillación diaria del niño por parte de adultos que, con el pretexto de que saben lo que es mejor para él, imponen su poder y coartan su libertad y afectividad”.  Ibídem.

·        Eva Hache (actriz, cómica y presentadora): “Educar viene del latín educare, que significa sacar, extraer.  Ojalá en las escuelas se dedicaran a extraer de nosotros todo lo que llevamos dentro, en lugar de meter a la fuerza y con prisa lo que marca un ministerio de turno […] Alumno viene del latín alere, alimentar.
Queremos hijos obedientes, que no llamen la atención.  Pero también queremos adultos que no sean sumisos, que destaquen por algo, que sean creativos, asertivos, rebeldes si hace falta.  Queremos hijos que no molesten pero que sepan luchar por sus derechos mejor que nosotros.
´El sistema educativo actual es un entrenamiento para aprobar exámenes´. No lo digo yo, lo dicen expertos como Richard Gerver.  Expertos que todo el mundo admira pero a los que nadie hace ni puñetero caso porque serán unos utópicos recalcitrantes que viven con los pies a un metro y medio del suelo”.  29-III-2014. SModa, p. 66.

·        Ángel Santamaría (profesor de Lengua y Literatura), en relación con el informe PISA: “La educación no se mide con una nota, no es el resultado de un examen por muchas variables que se incluyan.  Este éxito escolar que se ha definido no se corresponde con el desarrollo integral de la persona y la realidad confirma que tampoco da de comer al titulado.  La definición de éxito debe incluir la creatividad, el comportamiento ético, la honradez, la solidaridad…”.
Y en relación con la famosa comparativa con el modelo finlandés: “Finlandia erradicó el analfabetismo a finales del siglo XVIII y en los años setenta España tenía aún dos millones y medio de analfabetos.  En los setenta nuestro gasto público en educación era del 1´8% del PIB, y en Finlandia ya era del 5´5%”. 26-III-2014, p. 60.

·        Manuel Vicent (escritor y periodista): “La travesía va a ser larga, azarosa, llena de escollos […], todas las medidas […] contra el derecho de los estudiantes a realizar sus sueños […] privilegios de clase, fanatismo religioso serán equivalentes a las acciones brutales de aquellos corsarios […] Algunos soñarán con cambiar el mundo, otros se conformarán con llevar una vida a ras de la existencia […] El tesoro es todo lo que habéis aprendido, los libros que habéis leído, la cultura que hayáis adquirido.  Ese tesoro que lleváis con vosotros no será detectado por ningún escáner, cruzará libremente todas las aduanas y fronteras, y tampoco ningún pirata os lo podrá nunca arrebatar”. 10-XII-2014, p. 60.

·        Antonio Villar (catedrático de Análisis Económico), tras un exhaustivo análisis: “PISA 2012 muestra, una vez más, la irrelevancia de la educación en colegio público o privado con respecto al rendimiento educativo, así como la diferente participación en la educación privada de los hijos de familias con diferente estatus socioeconómico y cultural.  De ahí se deduce que la financiación pública de la educación privada favorece principalmente a los grupos sociales con mayores recursos, sin que los resultados académicos justifiquen la regresividad de este tipo de medida.
En resumen, los datos sugieren que el sistema educativo español no termina de conseguir igualar las oportunidades de nuestros jóvenes, genera una cierta polarización entre repetidores y no repetidores que refleja la desventaja social de las familias más desfavorecidas y patrocina a los grupos sociales con más medios la financiación de la educación privada”. 5-XII-2013, p. 31.


jueves, 6 de marzo de 2014

DISPARATE DIGITAL

                Aprovechando la celebración de la feria de la educación AULA, el Diario El País publicó un suplemento especial.  En el interior aparece una entrevista al británico Nik Peachey, formador de profesores que se encontraba en Madrid para participar en un seminario sobre nuevas tecnologías aplicadas a la educación.  La entrevista no tiene desperdicio porque se trata de un disparate detrás de otro.  Lo que resulta de todo punto incomprensible es que sus afirmaciones tengan cabida en un seminario o que esta persona pueda considerarse un formador de profesores.

                Lo primero que llama la atención es que el texto afirma que el señor Peachey comenzó a mostrar su entusiasmo por las nuevas tecnologías en la época en que era un mal estudiante y cuya formación se produjo mediante un ciclo online, sin duda mala situación de partida para alguien que pretende formar a profesionales con titulación superior.

                Comenta el entrevistado que “cuando los estudiantes entran en una clase con sus teléfonos inteligentes y sus iPads, el profesor no es capaz de captar su atención cuando habla.  Se les pide que los apaguen […]”.  No sé si este hombre ha entrado alguna vez en alguna clase o, si en caso de haberlo hacho, tal experiencia fue con más de cinco alumnos y menores de dieciséis años.  La utilización de los medios digitales es provechosa, incluso la de sus propios medios pero la presencia de teléfonos móviles es un enorme riesgo.  Recientemente hemos sufrido desagradables experiencias relacionadas con el mal uso de estos aparatos que son capaces de realizar multitud de tareas y que un profesor con treinta alumnos en clase es incapaz de controlar.

                Ante la insistencia del entrevistador para que muestre la importancia de la introducción de la tecnología en el aula, su respuesta es: “Sí, creo que debemos dejar de usar papel y empezar a manejar formatos digitales […]”.  Cierto es que la ausencia de medios digitales o audiovisuales en cualquier aula hoy día es algo ciertamente bochornoso, pero de ahí a eliminar el papel hay un trecho bastante grande.  Tal vez podríamos hacer una pira con todos los libros de que dispongamos y así mostrarles de forma muy práctica en nuestras clases de Historia en qué consistían algunos de los mecanismos de la Inquisición o del régimen Nazi; también sería muy útil para introducirles en las desgracias de Alonso Quijano en las clases de Literatura.

                Continuando en esta línea, cita a Platón y a Sócrates, que se mostraban contrarios a la utilización del libro puesto que acabaría con la capacidad de interacción.  Cierto.  Lo que ocurre es que hay varias maneras de alcanzar esa capacidad y la digital es solo una de ellas.  El conocimiento y la sabiduría del profesor, junto a su habilidad para dirigir una clase participativa es una estrategia mucho más útil y, por supuesto, también deja al libro como instrumento complementario.  Pero no lo desecha.

                Pero el verdadero grado de disparate se acentúa cuando habla de sus propias experiencias con los medios tecnológicos.  No tiene reparos y parece muy orgulloso cuando afirma lo siguiente: “Yo estoy muy apegado a mi móvil, no salgo de casa sin él, suelo viajar mucho y me quedo en hoteles.  Si me despierto en mitad de la noche preguntándome dónde estoy, ahora también me pregunto dónde está mi iPad, porque siempre lo llevo cerca de mí.  Para mi hija de 15 años es igual, lleva su teléfono a todas partes”.  Y después: “A veces me comunico más con mi hija a través de Facebook que si estoy con ella en la misma habitación. […] Dicho esto, sigo hablando con mi hija a veces”.  Recientemente, vi un sketch de humor en el que un profesor le comentaba al padre de un alumno que las cosas no marchaban por buen camino puesto que el chico se estaba “analogizando”, ante lo que el padre puso el grito en el cielo y fue a hablar con el chaval para solucionar el problema.  El señor Peachey debió creer que aquello era un documental divulgativo.

                Y más aún: “He visto fotografías de una familia en una habitación, cada uno con un iPad o un teléfono inteligente, y todos sentados mirando sus pantallas, y ninguno se habla, pero lo que está pasando en esa habitación es mucho más complejo.  Si cinco personas están en una habitación viendo un programa de televisión, pasivas, no están interactuando entre ellos.  Pero si ese grupo de gente está mirando sus tabletas, pueden estar viendo cosas diferentes y contándoselas entre ellos a través de Faccebook, o a sus amigos de otros países, hay mucha comunicación en esa habitación porque dentro de ella está el mundo entero, no solo cuatro personas viendo la televisión, y eso es bueno”.  Creo que somos muchos los que venimos luchando por conseguir que las nuevas generaciones aprendan los beneficios de la conversación, de la no interrupción, de la presencia humana, de las muestras de afecto.  Es posible que al señor Peachey su tableta la haga caricias y le bese en la mejilla.

                También comenta otras cosas con las que no estoy en absoluto de acuerdo, como que “los estudiantes saben más de tecnología que los profesores”.  Especialmente, saben más de tecnología que los profesores de Tecnología o de Informática.  O que “los padres pueden leer libros con sus hijos en el iPad […] desde una edad muy temprana”.  Aún cuando puede ser una nueva herramienta de utilidad, al niño hay que introducirle en el placer de manosear un libro, pasar sus páginas, apreciar su olor, ir a la biblioteca, descubrir ejemplares de segunda mano, etc.

                Por desgracia, habrá muchos que creerán que son tan progresistas que abrazarán las ideas de este pobre señor.  Pobre, pobrecillo.
  


lunes, 4 de noviembre de 2013

TÚ DECIDES

Mandar tareas para casa o enseñar a hacerlas en el aula.
Memorizar conocimientos o comprender lo que se quiere enseñar.
Mandar lecturas o leerles a ellos.
Calificar con una cifra o evaluar un proceso.
Reforzar negativamente al que lo hace mal o positivamente al que lo hace bien.
Valorar el éxito o estimular el intento.
Cuanto más, mejor, o cuanto mejor, más.
Marcar distancia para mostrar jerarquía o estar cerca para ayudar a quien lo necesita.
Corregir continuamente actitudes o empatizar ante cada situación.
Entrar al aula con el parte en la mano o dar los buenos días.
Emitir mensajes negativos o enfatizar los ejemplos.
Pensar en el examen o disfrutar de la materia.
Seguir el libro o mostrarse como un libro abierto.
Acumular datos o configurar una estructura mental.
Examinar lo que se lee o leer con ellos.
Valorar al que saca una buena nota o mostrarles los procedimientos para alcanzarlas.
Evaluar mediante la nota de un examen o mediante un proceso diario.
Alzar la voz para imponerse o generar un talante para no tener que alzar la voz.


En definitiva, generar conductas o construir personas.

domingo, 20 de octubre de 2013

EDUCAR EN VALORES, CREAR CIUDADANOS

                Los jóvenes actuales viven en una encrucijada que les impide ver con claridad su lugar en el mundo y tomar decisiones con responsabilidad y criterio, especialmente porque sus referencias no están en absoluto definidas.  Sus actuaciones están permanentemente expuestas a las críticas de las personas que les aventajan en edad y que tienden a identificarlas como faltas en valores, si bien está percepción está generalizada también hacia la sociedad en general.

                Sin embargo, un estudio de los valores que los mismos jóvenes perciben que los demás consideran sobre ellos permite establecer una curiosa conclusión: cada sujeto espera que los demás cumplan con una serie de valores que les permita mantener su vida sin ser molestado.  Es llamativo que este carácter otorgado a los valores sea bastante apreciable en las aulas.  Es decir, las personas que ocupan un cierto rango de jerarquía (caso de los educadores) tratan de fomentar unos valores enfocados al mantenimiento del orden en el aula y con un carácter, en todo caso conservador.  Es frecuente observar que los problemas detectados en las aulas tienen que ver casi siempre con estas situaciones, cuyos intentos de solución implican, en muchos casos, el deterioro de elementos pedagógicos a favor del bien didáctico general. No podemos olvidar que los subordinados (en este caso, nuestros alumnos) pueden alcanzar altas cotas en el desarrollo de los objetivos planteados si se fomenta en ellos valores positivos en lugar de aquellos que únicamente sirvan para mantener el orden pero no fomenten ningún tipo de desarrollo intelectual.

                Todos los valores son importantes y un individuo que los respete será un gran ciudadano, qué duda cabe.  Este propósito es indiscutible, el dilema pasa por valorar qué sacrificar: ceder los valores positivos para mantener el orden o arriesgarse a cierta pérdida de control para alcanzar los valores positivos. 

Podemos establecer una clasificación de los valores para clarificar un poco esta argumentación:

1. VALORES OFRECIDOS POR EL GRUPO HACIA EL PROPIO GRUPO:
                Son los más tradicionales y conservadores, aquellos que todos los miembros ofrecen para consolidar la atmósfera interior.  Generalmente son los más valorados por profesores, entrenadores, jefes, padres, etc.  Pero son contemplados como un límite por parte de alumnos, trabajadores e hijos.  Entre ellos, cabría destacar los siguientes:
    - Disciplina.
    - Sacrificio.
    - Esfuerzo.
    - Unidad.
    - Empeño.

2. VALORES OFRECIDOS POR EL GRUPO HACIA CADA INDIVIDUO:
                Parten de un punto de vista similar al anterior.  Pero el beneficiario no es el grupo como tal, ni el profesor específicamente, sino cada individuo.  Sería el caso de:
   -Respeto.
·               - Libertad.
·              - Diálogo.
·              - Tolerancia.
·              - Confianza.

3. VALORES OFRECIDOS POR CADA INDIVIDUO HACIA EL PROPIO GRUPO:
                En este caso, nos encontramos con una serie de actitudes que permiten actuar en grupo gracias al esfuerzo de cada uno personalmente.  Permiten alcanzar logros colectivos y no son medios, como los anteriores, sino auténticas virtudes para fomentar el trabajo en equipo.  Podríamos considerar dentro de este grupo los siguientes:
·              - Empatía.
·              - Asertividad.
·              - Generosidad.
·              - Responsabilidad.
·              - Cooperación.

4. VALORES OFRECIDOS POR CADA INDIVIDUO HACIA SÍ MISMO:
                ¿Nos da miedo el individualismo o queremos fomentarlo para alcanzar la máxima creatividad?  La cesión de una parte de la soberanía personal siempre parece un aspecto capaz de conducir a la pérdida del control sobre el grupo.  Lejos de esta percepción, el impulso de los valores más creativos, positivos o liberales hace de aquel que los concede un líder mucho más respetado.  Su soberanía no corre peligro siempre que muestre claramente los límites que delimitan la función de cada uno dentro del grupo.  Sería el caso de los siguientes valores:
·              - Talento.
·              - Personalidad.
·              - Autonomía.
·              - Valentía.
·              - Liderazgo.
·              - Imaginación.
·              - Virtuosismo.

Ahora, cada cual debe decidir.



miércoles, 24 de julio de 2013

¿Educar a un profesional o a un ciudadano?

  La Educación debe ser el elemento que guíe al individuo hacia una formación integral de su persona.  En búsqueda de ese objetivo, el estudiante debe afrontar diferentes materias a lo largo de los niveles Primario y Secundario, se especializa ligeramente en el Bachillerato y elige su camino en la Universidad.  Sin embargo, las ideas más comunes tienden a mostrar que la orientación en la búsqueda de nuestro camino debe estar definida en función de las salidas profesionales que ofrece cada uno de los estudios.  Si así fuera, casi nadie estudiaría ciertas carreras, principalmente las Humanidades.  Pero, la verdad es otra: cada cual estudia para mejorar su formación.  Por tanto, los docentes hemos de esforzarnos en conseguir moldear ciudadanos de futuro, que serán trabajadores durante cuarenta horas semanales, pero que también serán miembros de una sociedad y de una familia durante las otras 128 horas de que dispone cada semana.
 
  En relación con esta idea, el pasado 15 de julio el diario El País ofreció un extra sobre universidades.  En la página 6 aparece un debate en el que participaron Xavier Cañavete, director de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Politécnica de Cataluña, y Joaquín Prats, catedrático de Didáctica de la Universidad de Barcelona.
  Afirma Cañavate: "La Universidad no es un centro de formación ocupacional, no hacemos formación a medida para las empresas".
  Más abajo, el diario explica que "ambos expertos coinciden en que la Universidad no debe depender tanto de los cambios laborales y de la sociedad".  Y suscriben: "Su objetivo es facturar licenciados intelectualmente potentes para que sean capaces de adoptar diferentes roles a lo largo de su vida.  Esto requiere tener una base cultural y unos conocimientos transversales".

domingo, 6 de enero de 2013

Decálogo para 2013

  Ahora que se acerca la vuelta a las aulas en un año nuevo, vamos a intentar hacer propósito de enmienda en relación nuestros propios errores para mejorar todo lo que podamos:

1. No echar la culpa de nuestros problemas a otros: ya sean los propios alumnos, los padres, el sistema, ... 
2. Trabajar más en equipo, con el objetivo de sacar adelante proyectos colectivos.
3. Ofrecer más autonomía a los alumnos, con el objetivo de sacar adelante proyectos individuales para cada uno.
4. Tratar de mejorar el sistema desde dentro.  Hay que recordar que el Claustro lo formamos los docentes y también una mayoría de los Consejos Escolares.  Además, integramos Departamentos Didácticos y podemos colaborar con los otros.
5. Mejorar nuestra creatividad para ofrecer a los alumnos algo más que clases magistrales en las aulas.  Las clases pueden ser dinámicas, con actividades diversas, control de los tiempos para dedicarlos a diferentes tareas, guiar en el aprendizaje y no solo mostrar conocimientos y un largo etcétera.
6. Creérnoslo.  Somos los profesionales más influyentes en las posibilidades de creación de grandes ciudadanos, responsables y respetuosos, autónomos y capaces.  Si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo va a hacer?
7. Que se lo crean.  Los alumnos van a clase sin saber con qué objetivo lo hacen.  Vamos a hacerles partícipes de su aprendizaje y que sepan en qué dirección caminamos, todos juntos.
8. Ir todos a una.  Somos funcionarios públicos y no hacemos ni una cuarta parte que otros colectivos en situaciones similares a la nuestra.  Y en la privada y concertada, a ver si suena el despertador y algún colectivo se despierta.  Somos profesionales de la enseñanza y debemos luchar por la calidad educativa de nustros alumnos.  Soy optimista: ¡podemos!
9. Creer que somos unos privilegiados.  Podemos mostrar decenas de argumentos para estar descontentos con las últimas decisiones que se toman desde los gobiernos pero, pese a todo, disponemos de la profesión más bella.  Entrar al aula debe ser suficiente motivo de satisfacción, comprobar los progresos del alumnado, ha de serlo de orgullo.
10. Cantar y contar nuestros logros, que no son pocos.  Dejar claro a la sociedad que la educación no está en el punto que muchos quieren hacer ver, que los informes tan publicitados en los medios pueden tener otras lecturas y que luchamos para que el futuro de los chicos pueda ser mejor.

lunes, 10 de diciembre de 2012

LO PRINCIPAL Y LO SECUNDARIO



            Llamativa portada la del diario La Razón en su edición de ayer, domingo 9 de diciembre de 2012, cuyo gran titular anunciaba un “suspenso” para referirse al actual sistema educativo.  En esta misma portada se muestran los resultados de una encuesta realizada a alumnos recién finalizado el Bachillerato (no sé qué quieren decir porque el curso terminó hace seis meses) que refleja su clara ignorancia en relación con cuestiones supuestamente fundamentales sobre la geografía y la historia de España.

            En relación con la geografía, hace saber que un 55% de los citados alumnos desconocen que el Ebro nace en Cantabria y que un  65% no sabe que el Mulhacén, en Sierra Nevada, es el pico más alto de la Península Ibérica.  Respecto a la historia, muestra que un 50´7% desconoce que las últimas colonias se perdieron en 1898.  En páginas interiores ofrece la encuesta completa.  Me llama la atención una de las preguntas acerca de los ponentes que tuvo la Constitución de 1978, para destacar que solo un 5% conocía la respuesta correcta (siete).

            A decir verdad, no encuentro una conclusión clara; parece que estos resultados intentan demostrar que la Generación LOGSE es mucho menos cultivada que las anteriores y que la educación en este país no camina por donde debería.  Pero lo que menos claro me queda es si, en realidad, ese desconocimiento puede ofrecernos las conclusiones a las que el diario pretende hacernos llegar.  Para ello, es necesario determinar qué contenidos son realmente importantes para el conocimiento permanente de los alumnos y qué otros son una simple acumulación de datos.  Podemos desgranar cada una de las cuestiones planteadas:

            En relación con el río Ebro o con el Mulhacén puedo asegurar, como profesor de Geografía e Historia, que ahora se habla de ellos más que antes.  Pero, mientras antes era fundamental adquirir este conocimiento de nuestra España, continente único y centro del universo, ahora los muchachos han de aprender otras muchas cosas, la mayor parte de las veces más interesantes para su día a día, tanto actual como futuro.  Hay que recordar dos características fundamentales que los contenidos han de poseer para ser verdaderamente relevantes: uno de ellos, es su significación.  Aprendizaje significativo significa construir aprendizajes a partir de otros preexistentes.  Las cuestiones del Ebro y del Mulhacén no pueden ser significativas puesto que no se sustentan en ningún otro conocimiento previo aunque, no por ello, sean aprendizajes baladíes.  El alumno solo entiende este aprendizaje como significativo si se circunscribe a su realidad, motivo por el cual, solo serán trascendentales para los alumnos cántabros (o en todo caso, del Corredor del Ebro) y para los granadinos.

            La otra característica fundamental es que han de ser constructivos.  Por tanto, el aprendizaje, no solo se basa en otros conocimientos previos (significativos) sino también en el hecho de sustentar otros superiores (constructivismo).  De nuevo, las cuestiones tratadas no alcanzan el carácter de prioritario.

            El maestro de otrora se enorgullecía cuando escogía a su mejor alumno para mostrarle al inspector lo bien que sabía, y sin inmutarse en absoluto, el lugar de nacimiento del río Ebro, los lugares por los que pasa, todos sus afluentes y el lugar de su desembocadura.  Hoy, algunos lo hacemos cuando comprobamos cómo los chicos han aprendido la importancia de las aguas dulces en general, y en nuestro país en particular.  Del Ebro nos interesa el valor de su caudal, la riqueza agraria e industrial que genera a su paso, los climas asociados a él en relación con su singular recorrido.  Y todo ello, vinculado a la relación humana.  Del Mulhacén y su emplazamiento nos interesa la importancia de la creación y mantenimiento de un Parque Nacional y su observación para comparar el paisaje de su entorno con el de otros picos o para analizar la vegetación escalonada en pisos.  Es decir, tiene más valor educativo el amplio carácter procedimental que se puede extraer a partir de un concepto que el conocimiento memorístico de otros conceptos vinculados a él.  Y por supuesto, si interrelacionamos ambos elementos para crear una realidad, estamos generando sensaciones que le llegan al educando.  Recientemente hablé a los alumnos de forma emocionada acerca del resurgimiento de los ojos del Guadiana por las Tablas de Daimiel veintiocho años después, y los chicos lo celebraron: caudal de un río y Parque Nacional, dos en uno, y los chicos felices por sentir que de forma sincrónica a su estudio pueda estar sucediendo algo así.

Es obvio que un alumno debe saber que el Mulhacén es el pico más alto de la Península Ibérica.  Pero habrá que plantearse el objetivo de su trascendencia.  En este caso, por base cultural (no tanto por aquello de la cultura general) y por necesidad formativa, que no sumativa de los conocimientos.  Y, por supuesto, es secundario saber que se halla en Sierra Nevada o que el Ebro nace en Fontibre.

            Respecto a la Historia, su verdadera importancia pasa por aspectos como el mejor conocimiento de nuestro entorno, de los comportamientos humanos en general y del punto de vista del otro; la formación continua a partir de la lectura e interpretación reflexiva de los documentos; el carácter causal de los acontecimientos; o el carácter formativo básico para conseguir avanzar como seres humanos en sociedad.  Así, la pérdida de las colonias habrá que enmarcarlas dentro de una coyuntura concreta, en la que, y como consecuencia, la literatura, la filosofía, la sociología o la misma geografía están interrelacionando con el acontecimiento en sí.  Si aquello sucedió en 1898, un año antes o uno después es absolutamente prescindible.  El conocimiento de la coyuntura histórica del momento en que se enmarca no lo es.  Los personajes, las fechas, las batallas, los hechos puntuales, forman parte del acontecimiento histórico, que pierde por completo su valor si no lo incluimos dentro de una coyuntura y ésta dentro de un proceso, y así hasta la sucesión de éstos que dan lugar a la conformación y desarrollo de las civilizaciones.  Por supuesto la otra cuestión, no merece comentario.

            Desconocer todo esto es seguir enseñando como en la posguerra, esperar que los chicos aprendan de memoria es acumular conocimientos pero no saberes.  Adaptar los conocimientos necesarios de forma significativa a la vida de cada uno, ofrecerlos de manera reflexiva y utilizar una metodología dinámica es aprendizaje.     


domingo, 23 de septiembre de 2012

"Un buen plan" para algunos


                Escribe en la edición de hoy de ABC Manuel Martín Ferrand, a propósito de la reforma educativa, en un artículo que titula “Un buen plan”.  Empieza así:

                “Quienes aseguran que para mejorar la educación se precisan más profesores y recursos se equivocan o tratan de confundirnos.  Todos cuantos estudiamos el bachillerato en los años cuarenta y cincuenta […] adquirimos más conocimientos que quienes, superada la Transición, se enfrentaron a un proceso degenerativo de la enseñanza cuyos frutos están a la vista”.

                Debe ser por eso que España fue cabeza mundial en aspectos como la ciencia y la investigación o que, aparte de sol y playas, había tanto que exportar.  Debe ser que el rezo obligatorio para todos los alumnos en todos los centros o el castigo corporal son métodos ejemplares y no el respeto a la integridad del alumno o la educación laica (que, dicho sea de paso, está muy lejos de nuestras aulas aún hoy día).  Debe ser que el método memorístico es más útil que el aprendizaje significativo: sí, ustedes sabían las capitales de Mongolia y de Liberia, que seguramente les habrán sido muy útiles en la vida, frente a nuestros alumnos que pueden ejercer su capacidad crítica y comprensiva, que no repetitiva, para seguir el hilo de las clases.

                Y continúa de la siguiente manera: “Wert trata de devolverle el rigor y la exigencia a la enseñanza […]. Acierta al pretender la excelencia y diversificar los caminos posibles en función de las capacidades y gustos de los alumnos.  Siempre será mejor, más provechoso para ellos y sus familias, que se les “expulse” por su falta de rendimiento que sea la vida, ya en la edad adulta, quien les arrumbe con fracasos laborales y vitales sucesivos”.

                También podemos pegarles una patada en el culo y enviarles directamente a Somalia, así nos quitaríamos un problema de encima.  Creo que jamás he leído tamaña barbaridad (y mira que es fácil encontrarlas) en la prensa.  Sobran más comentarios.